VENDO mi Celula para Hilux Xcab!

El Vehículo actual parte 1: la elección del vehículo.

Tras la Evalia y la T5, el siguiente paso era un vehículo con el que pudiera irme literalmente a cualquier parte.

Requerimientos:

  • Buenas capacidades 4×4.
  • No muy grande, para no limitarme por tamaño en pistas estrechas y pueblecitos.
  • Piezas de repuesto en cualquier parte del mundo.
  • Que quepa en un contenedor.
  • Poco peso.

Con esto en mente, estuve durante la pandemia dando vueltas a todo tipo de vehículos. Desde Unimogs a Sprinters, G-Wagens, Ford Rangers, Land Cruiser 79 y 80, Defenders, Vario, Iveco 4×4, y durante un tiempo me empeñé en importar una UAZ 452 Bukhanka de Rusia.

La elección del vehículo base:

Deseché la mayor parte de estos vehículos por razones obvias y no tan obvias, tras investigar mucho en redes.

El Unimog es un tractor sobrevalorado. Incomodísimo. Los ejes pórtico se calientan y fallan. Velocidad limitadísima, y un motor OM366 consume entre 25 y 30 litros. Y el espacio que tienes no es tan grande. Cambiar una rueda es un horror. Comprar una rueda es una ruina.

La Vario, muy parecido, aunque tienes mucho más espacio dentro. Y sigue siendo un camión, y no me apetecía sacarme el carnet de camión. Además se requieren muchas modificaciones para convertirlo en algo útil. Y es altísimo y no tan manejable.

La Sprinter se me iba de precio muchísimo. Y me parecía y sigue pareciendo que si quiero hacer 4×4 de verdad, no es el vehículo más apropiado, aunque si le echas dinero infinito en reformas, es muy capaz.

El G-Wagen era una opción bastante decente, pero las posibilidades de camperización que tiene por su interior son bastante limitadas.

La Iveco 4×4 fue una finalista durante mucho tiempo, ¿pero qué pasa si se te jode una rótula en Mongolia, donde no han visto una Iveco en su vida? Aparte, son carísimas. Vi una muy decente en Asturias, pero al final no me convenció.

El UAZ 452 me encantaba, pero de una forma completamente irracional. Aparte de ser un ataúd con patas, eso de que el aire acondicionado sea una palanca que abre el morro o que los cinturones de seguridad y el ABS sean conceptos imaginarios, no me daba ninguna seguridad. Me parece un vehículo supercapaz si te has criado en Siberia, pero yo estoy demasiado acostumbrado a lujos modernos como zonas de deformación programada en caso de colisión, o dirección asistida.

El Defender. Fui con un amigo en Alemania a recoger su Defender camperizado de 50.000 €. Durante el viaje de vuelta no pudimos hablar porque el ruido hacía imposible ningún tipo de conversación. Los asientos son tan cómodos como dos tableros de pino. El vehículo en movimiento parecía que se iba a desarmar.

Al final me decidí por un concepto que me había gustado mucho cuando lo vi en Australia. El formato pick-up con cabina encima permite hacer mucha vida en el exterior, que es lo que a mí me gusta, y no resta capacidades 4×4. Con lo que me puse a investigar. Mi idea original era copiar a los australianos con un Land Cruiser 79 con plataforma australiana y una célula Trayon. Hasta que vi lo que valía uno nuevo. Así que me pasé a una Ford Ranger y me puse a mirar células de las que se anclan.

Con la Ford Ranger hay un problema muy gordo: que se llama Toyota. Básicamente, Toyota hace con la Hilux lo mismo que Ford con su Ranger, pero bien hecho de verdad. Las Hilux son físicamente casi indestructibles.

Con lo que la decisión final fue una Toyota Hilux.

Vale que cuestan el doble, pero si necesitas una pieza en mitad de Uzbekistán, ahí la tienes. Sus motores son extremadamente duraderos y hay un motivo por el cual ISIS monta ametralladoras en una Toyota Hilux y no en una pick-up Renault Alaskan. Además, soy muy fan de Toyota y su negativa a entrar en el negocio de la obsolescencia programada. Y más fan aún de Akio Toyoda, presidente de Toyota y nieto del Sr. Toyota original, que corría rallies y carreras de prueba en vehículos experimentales, de incógnito, usando el nombre de Morizo Kinoshita (ya que la junta directiva le tenía prohibidísimo subirse en un coche de carreras). Así que la decisión final fue la de un Toyota Hilux.

Buscando el modelo perfecto.

Ya tenía claro que quería una Hilux. El problema ahora era cuál de los múltiples modelos.

Toyota Hilux cabina doble: fue la primera decisión, hasta que vi el espacio que perdía en la célula. Demasiado, y realmente nunca voy a viajar con más de otra persona, ya que ni tengo ni quiero descendencia (The bloodline ends with me). Tener dos asientos detrás como almacenaje me parece poco útil. Pero es la más fácil de encontrar.

Toyota Hilux cabina simple: esto me gusta mucho más. Tengo muchísimo más espacio para la célula, pero hay un pequeño problema. Hay CERO espacio extra en la cabina. Y me gusta sacar fotos. Y no quiero tener que abrir la célula cada vez que quiero sacar una foto a un lagarto en el bosque, porque el lagarto se asusta y se va. No puedo dejar ni unos bocadillos. Unas sandalias. Equipo de recuperación o un abrigo. Demasiado justo. Sería perfecto si pudiera conectar la cabina a la célula, pero es muy difícil homologar esto (la verdad es que no creo que sea posible).

Y nos queda la tercera opción: la Toyota Hilux cabina extra. Es perfecta, ya que tiene unos pseudoasientos detrás que están claramente pensados para transportar prisioneros de ISIS, ya que te ahorras la tortura posterior. El espacio es mínimo, pero permite llevar a una persona en caso de emergencia y tener una cajonera en el otro lado. Y deja un espacio bastante decente para la célula. Puedo llevar mis cámaras de fotos y el equipo de recuperación.

Decisión tomada, con un pequeño problema. Ya no se venden en España. Y tiene pinta de que no van a durar mucho en el resto de Europa. Son dificilísimas de encontrar. Y caras. Y si encuentras una en Alemania suele estar llena de óxido por debajo porque los alemanes, aparentemente, solo están interesados en limpiar las partes del vehículo que pueden ver sus vecinos cuando salen a reciclar el cristal de color Pantone 7853 los terceros miércoles de los meses impares.

La reforma de la ITV de 2018.

Y hay un problema adicional. A raíz de la reforma de la ITV de mayo de 2018, es prácticamente imposible tener un vehículo de expedición en España. No puedes poner defensas, poner un winch es una odisea, cualquier protección de tubo rígido, etc., etc. Con lo que decidí apuntar al vehículo más difícil de traer a España: una Hilux xtra cab anterior (pero no mucho) a mayo de 2018, sin óxido y con menos de 80.000 km.

El vehículo perfecto.

Tras buscar más de un año y medio, escribir a muchísimos sitios, pedir fotos de los bajos, ver que estaban oxidadísimos siempre, y ya a punto de renunciar y plantearme otra opción, se dio el milagro.

En febrero de 2023 encontré una Hilux xtra cab en Dittenheim, matriculada en febrero de 2018, con los bajos perfectos, pintura antigravilla, 60.000 km, en un concesionario de Toyota que me daba garantía.

Era un modelo VX con cantidad de ADAS, interior de lujo, asientos calefactados (que no he usado en mi vida). Tras pedir un montón de fotos y hablar con el señor alemán del concesionario, le dije que iría a verla y, si estaba todo ok, pagarla.

Acababa de vender mi anterior vehículo, una T5 Panamericana, y mi idea era usar esa cantidad para pagar la Hilux. Por suerte, después de la pandemia las T5 camperizadas estaban MUY bien valoradas.

Así que tras un viaje bastante complicado, llegar a Núremberg y que el amigo de un amigo me acercara a este minúsculo pueblo de 1.760 habitantes, pude ver la Hilux. Efectivamente estaba en perfecto estado, así que hice todo el papeleo, cogí mi seguro de 5 días, mis placas de tránsito y el 23 de febrero de 2023 me volví a España con mi nuevo vehículo base.

Próximo post: Las modificaciónes del vehículo base 🙂

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